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lunes, 29 de marzo de 2010

LA AMARGA PASIÓN DE CRISTO.





En estos días de la Semana Santa, voy a transcribir el relato que de la Pasión del Señor, realizó santa Catalina, Emmerich, que como es bien conocido, sirvió de inspiración a Mel Gibbson para hacer la película "La Pasión de Cristo".
A tener en cuenta que la Iglesia dice que tan solo los Evangelios deben ser considerados como fuentes absolutamente creíbles sobre la vida de Jesús en la Tierra.


Preparativos para la Pascua, Jueves Santo, 13 de nisán (29 de marzo)

Ayer por la tarde, Nuestro Señor tomó su última comida junto con sus amigos, en casa de Simón el Leproso, en Betania, y allí mismo, María Magdalena ungió por última vez con perfume los pies de Jesús. Judas se escandalizó; corrió a Jerusalén y conspiró con los príncipes de los sacerdotes para entregarles a Jesús. Después de la comida, Jesús volvió a casa de Lázaro, mientras algunos de los apóstoles se dirigían a la posada que se halla a la entrada de Betania. Por la noche, Nicodemo acudió de nuevo a casa de Lázaro y tuvo una larga conversación con el Señor; volvió a Jerusalén antes del amanecer, y Lázaro lo acompañó un tramo del camino.

Los discípulos le habían preguntado a Jesús dónde quería celebrar la Pascua. Hoy, antes del amanecer. Nuestro Señor ha mandado a buscar a Pedro, a Santiago y a Juan; les ha explicado con detalle todos los preparativos que deben disponer en Jerusalén, y les ha dicho que, subiendo al monte Sión, encontrarían a un hombre con un cántaro de agua. Reconocerían a ese hombre, pues, en la Pascua anterior, en Betania, fue él quien mandó preparar la comida para Jesús; por eso, san Mateo dice: “Él les dijo: Id a la ciudad, a uno, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca, en tu casa haré la Pascua con mis discípulos.” Después debían ser conducidos por ese hombre al cenáculo y allí hacer todos los preparativos necesarios.

Yo vi a los apóstoles subir a Jerusalén, por una quebrada al sur del Templo y al norte de Sión. En una de las vertientes de la montaña del Templo había una hilera de casas, y ellos marcharon frente a esas casas, siguiendo el curso de un torrente. Cuando alcanzaron la cumbre del monte Sión, que es una montaña más alta que la montaña del Templo, se encaminaron hacia el Mediodía, y al principio de una pequeña cuesta encontraron al hombre que Jesús les había descrito; fueron tras él y le dijeron lo que Jesús les había mandado. El hombre recibió con gran alegría sus palabras y les respondió que en su casa había sido ya dispuesta una cena (probablemente por Nicodemo), pero que, hasta aquel momento, él no había sabido para quién y que se alegraba mucho de saber que era para Jesús. El nombre de este nombre era Helí, cuñado de Zacarías de Hebrón, en cuya casa Jesús había anunciado el año anterior la muerte de Juan el Bautista. Helí tenía únicamente un hijo, que era levita, y amigo de san Lucas, antes de que éste fuese llamado por Nuestro Señor, y cinco hijas, todas ellas eran solteras. Todos los años acudía a la fiesta de la Pascua con sus sirvientes, alquilaba una sala y preparaba la Pascua para todos aquellos que no tuvieran amigos con quienes hospedarse en la ciudad. Ese año había alquilado un cenáculo propiedad de Nicodemo y José de Arimatea. Mostró a los apóstoles dónde estaba y cuál era su distribución.




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