
La orquesta de abordo atacaba con fuerza singular el NEAR OF THOU, MY LORD, “Cerca de Ti, Señor”, mientras el buque se partía en dos en las heladas aguas del Pacífico Norte cuarenta minutos después de haber impactado contra un iceberg en la noche del 14 de abril de 1912.
La historia del hundimiento del Titanic, por lo demás archiconocida, merecería capítulo aparte y ser contada con todo detenimiento, pues es absolutamente impresionante. En otro momento nos ocuparemos de ella, si Dios quiere.
Solo quiero dar un dato. Después de haber realizado las correspondientes pruebas de mar, los técnicos comprobaron que a una velocidad de 20 nudos, el barco necesitaba para detenerse aproximadamente dos millas. Ahora os pongo la equivalencia en metros.
Un nudo equivale a una milla náutica por hora, y si queréis saber lo que “vale” una milla en metros, acordaros de esta sencilla regla nemotécnica que todos los marinos conocen: una milla es UN OCHO SIN CODOS, o lo que es lo mismo 1852 metros, un kilómetro largo para entendernos, casi, casi dos.
El Titanic en el momento de la colisión navegaba avante toda a 21 nudos cuando avistó el iceberg a unos 450 metros por la amura de estribor. Poco pudo hacerse pues, para evitar el desastre que se saldó con 1500 muertos por ahogamiento o hipotermia, pues como todo el mundo conoce de sobra el número de botes salvavidas disponible en aquel momento en el buque, no era suficiente ni para el pasaje, ni para la tripulación.
Insisto en que en otro momento hablaremos del desastre del Titanic, quizá el más famoso de la historia de la navegación.
La situación económica de España es similar a lo antedicho. Hemos hecho colisión con un iceberg de proporciones dantescas. Nuestro famosísimo “Estado del Bienestar” se está yendo al garete.
Sin remedio. Este es el análisis que 35 catedráticos de Economía de otras tantas Universidades españolas, que he tenido ocasión de leer, de la mano de un trabajo publicado por el asturiano don Juan Velarde Fuertes, premio Principe de Asturias de Economía y un doctor en la materia.
Dicho en claro: NOS HUNDIMOS. Cuatro son los factores principales que hasta un lego como yo en economía puede entender, para explicar el naufragio: la deuda inmensa de las familias, la deuda terrible y monstruosa de las empresas, la deuda encubierta pero astronómica de la banca y ahora por último añadamos la deuda gigante del Estado que alcanza un déficit del 11% largo.
Pero la ruina económica es nada en comparación a la RUINA MORAL, que trajo este botarate de presidente de gobierno y este régimen despótico, soez y sectario hasta la nausea.
No quiero ser frívolo en esta ocasión, que me parece a fuer de ser pesado gravísima, pero se echa en falta la música de la admirable orquesta del Titanic.
¿Dónde está el concertino?
JavierFdzLagar

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