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lunes, 11 de enero de 2010

EL MITO DE al-ÁNDALUS


1.-
Una antigua canción infantil decía “vamos a contar mentiras tralará, vamos a contar mentiras tralará...” Empezamos por poner a la luz una de ellas, un mito que ya lleva entre nosotros desde mediados del s. XIX y que menciona al-Ándalus como una especie de paraíso terrenal, donde las tres “culturas”, cristianos, musulmanes y judíos coexistían en una sociedad abierta, dialogante, tolerante y cultísima a la que debemos la mayor parte del saber occidental, pues se habría dedicado a recoger, compilar y difundir la cultura greco-latina.
Nada más falsito, ni más dañino para la verdad.
De ahora en adelante, seguiré a Stanley Payne, en su libro ESPAÑA UNA HISTORIA ÚNICA. Este historiador, es el hispanista más prestigioso del momento, profesor emérito de Historia de la cátedra Hilldale- Jaime Vicens Vives de la Universidad de Wisconsin-Madison de USA y miembro de la Academy of Arts and Sciences que equivaldría a nuestra Real Academia de la Historia española, por lo que se refiere a su filiación política, no es nada sospechoso de pertenecer a la derecha precisamente, o de ser defensor del régimen franquista precisamente.
Pues bien, para la progresía felizmente reinante, los árabes “entraron” o se “incorporaron” a la Península Ibérica, en el año 711 de nuestra Era. Nada más lejos de la realidad. Los árabes invadieron España entre el 711 y el 714. A pesar de no constituir un número elevado de invasores –en un primer momento- el éxito de ésta se debió a la desorganización y práctica situación de luchas internas y anarquía del reino visigodo. A partir de esta fecha –sigo a Stanley Payne- la marea musulmana siguió imparable hasta llegar a Francia y ser derrotada en el año 732.
Es verdad que muchas fueron los invasores de la Península Ibérica, pero el Islam destaca por una razón: “Es la única gran religión que exige un total sometimiento de la sociedad conquistada”.
En otro momento hablaremos de la yihad y de las frecuentes y a menudo crueles incursiones que los árabes del sur de España realizaban contra el reino astur y que se denominaban aceifas en español sa´ifa en árabe.
En un primer momento las condiciones que los musulmanes dispensaron a los conquistados fueron relativamente generosas, algo realmente imprescindible, dado el escaso número de mahometanos frente a la población hispano-romana. Un dato a tener en cuenta, es que por ejemplo en los territorios de al-Ándalus , los siervos fueron frecuentemente convertidos en apareceros, algo que alivió su situación personal.
La situación cambió drásticamente a medida en que llegaron los súbditos musulmanes. Pronto se prohibirá a los cristianos la creación de nuevas iglesias, algunas de las existentes fueron convertidas en mezquitas, se prohibió el toque de campanas y cualquier actividad fuera de los templos cristianos. Los judíos y cristianos tuvieron bien pronto que empezar a usar una indumentaria especial que revelara su religión. No podían casarse con una mujer musulmana, solo podían montar en burro, deberían ceder siempre el asiento a un musulmán que quisiera ocuparlo y carecían por completo de igualdad jurídica.
A medida que pasó el tiempo las condiciones se hicieron más y más opresivas.
No hay duda de que existían relaciones de amistad personal entre unos y otros individuos, pero las líneas divisorias entre sociedades estaban bien trazadas. En el caso de la mujer, su situación es bien conocida pues hoy en día sigue en la misma situación de sometimiento en todo al varón. Algo completamente desconocido en los reinos cristianos, donde el influjo del derecho romano, hacía que ésta pudiera heredar, en las mismas condiciones que los hombres, mientras el derecho musulmán solo admite el 50% y su testimonio ante una instancia judicial solo valdría la mitad que el del hombre.
Otra característica de al-Ándalus es la situación de esclavitud. Los cautivos tomados en las aceifas, eran convertidos en esclavos, existiendo además los soldados-esclavos, que era la gran élite de sus ejércitos. Las huestes cristianas las componían siempre hombres libres.

Nota Bene: La etimología de al-Ándalus es compleja. En líneas generales podríamos traducir por "Occidente".

(CONTINUARÁ.)

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